. Consumo de recursos naturales
La fabricación textil requiere el uso de grandes cantidades de agua y materias primas. Por ejemplo, el Parlamento de la Unión Europea ha estimado que para fabricar una sola camiseta de algodón se requieren 2.700 litros de agua dulce (la cantidad de agua que una persona bebe en dos años y medio).
. Uso de suelo
La producción textil requiere grandes extensiones de tierra para el cultivo de algodón y otras fibras a lo que habría que sumar la aplicación de pesticidas en los cultivos con la subyacente problemática ambiental derivada de su uso.
. Contaminación del agua
La producción de materias primas, el proceso de hilado para obtener fibras, el tejido y el teñido de telas requieren enormes cantidades de agua y productos químicos siendo, según estimaciones, la industria textil responsable del orden del 20% de la contaminación mundial de agua potable.
Además, en los tejidos sintéticos durante los primeros lavados la mayor parte de los microplásticos presentes en éstos son liberados causando contaminación de ríos, mares y océanos alcanzando, de esta manera, la cadena trófica. Los datos revelan que una sola carga de ropa de poliéster puede verter 700.000 fibras microplásticas.
. Emisiones de gases de efecto invernadero
La Agencia Europea de Medio Ambiente ha reseñado que en 2020 las compras de textiles en la Unión Europea generaron aproximadamente 270 Kg de emisiones de CO2 por persona lo que se traduce a unos valores de emisiones GEI (gases de efecto invernadero) de 121 millones de toneladas.
. Generación de residuos
Según información del Parlamento Europeo los ciudadanos de la UE consumen de media al año unos 26 kg de textiles desprendiéndose de, alrededor, 11 kg de textiles. La mayor parte de la ropa desechada, sobre un 87%, es incinerada o depositada en vertederos en vez de reutilizarse, reciclarse o exportarse fuera de la UE. Tan sólo el 1% de la ropa usada se recicla en ropa nueva.