En el año 2020 en la Unión Europea se generaron en torno a 225,7 millones de toneladas de residuos municipales, un 1% más que en el período 2019 y un 14% más respecto a 1994 [Fuente: Pacto Mundial, ONU España].
La continua producción de residuos junto a una gestión incorrecta de los mismos representa una de las grandes amenazas a las que se enfrenta nuestro planeta. Por ende, urge su minimización, reducción y prevención para así lograr las metas y objetivos marcados en la Agenda 2030. Según la UE el 55% de los residuos municipales deben ser tratados para la reutilización y el reciclaje para 2025, mientras que, dicha cifra deberá incrementarse al 60% en 2030 y llegar hasta el 65% en 2035.
Para alcanzar dichas pretensiones los Estados Miembros han desarrollado, en los últimos años, normativa para pasar cuanto antes al modelo de economía circular. Por ejemplo, en España en abril de 2022 fue publicada la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular basada en tres ejes estratégicos: 1) Regular el régimen jurídico aplicable a la puesta en el mercado de productos en relación con el impacto en la gestión de sus residuos, así como el régimen jurídico de la prevención, producción y gestión de residuos, incluyendo el establecimiento de instrumentos económicos aplicables en este ámbito, y el régimen jurídico aplicable a los suelos contaminados; 2) La prevención y la reducción de la generación de residuos y de los impactos adversos de su generación y gestión, la reducción del impacto global del uso de los recursos y la mejora de la eficiencia de dicho uso con el objeto de, en última instancia, proteger el medio ambiente y la salud humana y efectuar la transición a una economía circular y baja en carbono con modelos empresariales, productos y materiales innovadores y sostenibles para garantizar el funcionamiento eficiente del mercado interior y la competitividad de España a largo plazo; y, 3) Prevenir y reducir el impacto de determinados productos de plástico en la salud humana y en el medio ambiente, con especial atención al medio acuático.
A la par, en diciembre de 2022 fue publicado el Real Decreto 1055/2022, de 27 de diciembre, de envases y residuos de envases para establecer el régimen jurídico aplicable a los envases y residuos de envases con el objetivo de prevenir y reducir su impacto en el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida así como las medidas destinadas, como primera prioridad, a la prevención de la producción de residuos de envases y, atendiendo a otros principios fundamentales, a la reutilización de envases, al reciclado y otras formas de valorización de residuos de envases y, por tanto, a la reducción de la eliminación final de dichos residuos, incluido la presencia de residuos de envases en la basura dispersa, con el objeto de contribuir a la transición hacia una economía circular.
En los próximos años las empresas deben adaptar sus procesos y actividades a los requerimientos normativos. Las organizaciones deben transitar al modelo de economía circular cuanto antes y gestionar adecuadamente sus residuos. En muchos casos, se hará necesaria la implementación de tecnologías innovadoras y prácticas más sostenibles que faciliten la gestión y el tratamiento de residuos, junto con la investigación de nuevos materiales más duraderos, reutilizables y biodegradables que logrará reducir la producción de residuos y mejorar su tratamiento para convertirlos en materias primas de nuevo y cerrar el círculo siendo el reciclado y la recuperación operaciones fundamentales. No debemos olvidar que el ecodiseño es una pieza clave para aumentar la recuperación de productos y materiales. Un producto diseñado bajo esta premisa permitirá una recuperación eficiente de materiales y componentes y una gestión más eficiente de los recursos.
En un modelo de economía circular se establece una jerarquía según la cual, primero se recuperará el producto completo, después sus componentes, luego sus materiales y finalmente, si los anteriores procesos no han sido posibles, se recuperará la energía embebida. La eliminación en vertedero deberá ser siempre la última opción.
En este camino, todos los agentes (gobiernos, fabricantes, productores, gestores, consumidores, …) deben actuar en sinergia para lograr las tasas fijadas por la Unión Europea.