Mañana se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. En ABIN nos sumamos a esta conmemoración que este año se celebra dos meses antes de que los países se reúnan para seguir negociando un tratado para terminar con la contaminación debida a los plásticos. Este acuerdo se postula como el documento internacional más importante en materia ambiental desde el Acuerdo climático de París  orientado a la contaminación por plásticos y con carácter jurídicamente vinculante con un enfoque que aborda todo su ciclo de vida, incluyendo su diseño, producción, uso y eliminación. 

Los plásticos nos acompañan y están presentes en nuestra vida cotidiana gracias a propiedades como su ligereza, bajo coste y versatilidad, puesto que encuentran numerosas aplicaciones, pero su consumo, sus altos niveles de producción junto con unas prácticas poco responsables lo convierten en una de las grandes amenazas a las que se enfrenta nuestro planeta: la producción anual mundial de plásticos y desechos plásticos se duplicó en el año 2019 y la previsión es que se triplique en un escenario de continuidad de las actividades para 2060 [Fuente: PNUMA, 2025].

Los plásticos están compuestos por sustancias químicas, incluyendo polímeros, que les confieren características como, entre otras, ser más duraderos, suaves, coloridos o resistentes al fuego. Con el aumento de su fabricación, la producción de sustancias químicas asociadas a los mismos también se incrementa. Se han encontrado más de 13.000 sustancias en los plásticos, ya sea por su uso en producción o por detectarse en materiales y/o componentes [Fuente: PNUMA, 2025]. A modo de reseña, en los plásticos empleados en varios sectores (electrónica, automoción, textiles sintéticos, artículos médicos, mobiliario, construcción, juguetes, etc.) se han encontrado sustancias químicas peligrosas, persistentes y móviles que pueden afectar al medio ambiente y a nuestra salud. Estas sustancias se pueden acumular en el organismo y causar alteraciones hormonales, reducir la fertilidad, dañar el sistema nervioso o causar enfermedades como cáncer. Por tanto, dentro de la acción mundial contra la contaminación plástica hay que abordar, también, las sustancias químicas presentes en los mismos.

Nuestro planeta se ha convertido en un vertedero de residuos plásticos (desde microplásticos hasta artículos plásticos de mayor dimensión como, por ejemplo, bolsas). Estos contaminantes representan una amenaza para muchas especies, así como para la salud humana debido a su acumulación a través de la cadena trófica. Además, esta situación se ve adolecida por la persistencia del plástico que puede tardar cientos de años en degradarse. Por ende, la contaminación plástica es un problema global urgente que requiere una solución inminente para proteger nuestro planeta, así como nuestra salud y preservar la biodiversidad de los ecosistemas. 

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