Durante siglos, las abejas han beneficiado a las personas, a las plantas y al planeta. Es por ello que, los polinizadores (abejas, mariposas, aves, murciélagos y otros agentes) facilitan y mejoran la producción de alimentos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria.
La polinización también tiene un impacto positivo en el medio ambiente, ayudando a mantener la biodiversidad y ecosistemas de los que depende la agricultura sirviendo, también, como indicadores ambientales ya que proporcionan información sobre los ecosistemas y el clima.
Los polinizadores se ven amenazados continuamente por las prácticas agrícolas poco sostenibles, por el cambio climático, la contaminación, por ejemplo. Su destrucción pone en riesgo la producción de alimentos, la seguridad alimentaria, sobre todo en las comunidades rurales, incrementando, además, costes. Por este motivo, cada 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas para concienciar a la sociedad y fomentar prácticas respetuosas con los polinizadores y detener el declive de sus poblaciones.
¿Por qué se ha elegido el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas?
El 20 de mayo coincide con el aniversario del nacimiento de Anton Janša que, en el siglo XVIII, fue pionero de la apicultura moderna en su Eslovenia natal. Janša elogiaba lo buenas trabajadoras que son las abejas y la poca supervisión que necesitan de su trabajo [Fuente: ONU, 2025].